La explotación de los trabajadores, el lado oscuro de la fabricación de los «smartphones»

 

La República Democrática del Congo, el infierno del coltán

 

La explotación infantil, el maltrato a trabajadores y las cláusulas que prohíben el suicidio por contrato, son algunas de las polémicas que se esconden tras la fabricación de los móviles de última generación y en que se han visto envueltas las grandes compañías tecnológicas durante los últimos diez años.

 

Según la organización Amnistía Internacional, se calcula que hasta 40.000 niños de entre siete y quince años de edad trabajan en las minas de coltán de la República Democrática del Congo cobrando entre uno y dos dólares al día. Éste país contiene la mayor reserva de coltán del mundo con un 80% del existente en la corteza terrestre. El coltán, formado por la unión de la columbita y la tantalita, es el mineral más utilizado por los gigantes tecnológicos en la fabricación de componentes electrónicos para sus productos por sus buenas propiedades químicas. La abundancia de este mineral en África y el interés para hacerse con él por parte de las grandes empresas, quienes tienen la producción controlada, así como la pobreza del lugar y el gran número de habitantes que hay en la zona, son los motivos por los cuales la mano de obra es tan barata y los trabajadores, entre los que hay muchos menores de edad, están sometidos a largas horas de trabajo. Pero esto no se acaba aquí. Los investigadores de Amnistía afirman que al menos 80 mineros murieron entre los años 2014 y 2015 en los túneles del sur de la RDC, donde realizaban un trabajo muy duro y en condiciones nefastas. Además, lograron entrevistar a un niño huérfano de 14 años llamado Paul, quien les contó que él, como muchos más, han llegado a pasar 24 horas sin salir a la superficie, teniendo que hacer sus necesidades allí abajo. En mi opinión, lo más triste de esta historia es que mientras miles de trabajadores, quienes yo conocería como esclavos, se dejan el pellejo cada día para poder sobrevivir cobrando solamente unos 50 dólares al mes, empresas como Apple obtienen beneficios descomunales por la venta de sus productos, la fabricación de los cuales no debe suponer un gasto más grande de la mitad del precio a que los venden.

 

En definitiva, creo que estamos hablando de un problema de difícil solución, pero todo tiene su inicio. La explotación de trabajadores es un tema muy serio, pero lo que me parece inadmisible es que aún no esté prohibido que los menores de edad trabajen, y aún más si los esclavizan y les establecen cláusulas que prohíben el suicidio. Pienso que las empresas intentan tapar sus cometidos mediante los anuncios que hacen y los mensajes que envían. También es verdad que de África, al ser un continente tercermundista, aparecen poquísimas noticias en los medios de comunicación europeos. Yo diría que estos son los dos motivos por los que mucha gente desconoce lo que hay detrás de la fabricación de móviles, un problema por el que más de uno se quedaría con la boca abierta si se percatara de su existencia.

 

Xavier Martí Llull

 

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